![]()
Dirección: Calle Hoyo, 5. - Torremolinos
Tel: 952 371 111
IR A LA WEB
Tradicional
-
de 40€ a 50€
Son ya más de 25 años los que Juan Mariño lleva en este mismo lugar, en pleno centro urbano de Torremolinos, ofreciendo una cocina sencilla, repleta de honestidad y fiel a los principios tradicionales que tanta fama han dado a la culinaria gallega.
Aseguran que todo en Galicia está abrigado en una atmósfera de misterio y melancolía, quizá sea la niebla, esa niebla que desciende desde las montañas hasta el mar, se cuela en las cocinas y cubre las rías. Pero de lo que no hay duda es de la rabiosa sinceridad de unos sabores puros, que cuando se tratan correctamente, dan de sí un enorme potencial sápido. Es precisamente esa cocina del producto, con apenas unas leves pinceladas salseadas, la que impera en esta casa.
Las formas de expresión artística y paisajística de las gentes de Galiciahan sido siempre el románico y el barroco en la arquitectura y el melancólico y amarillento otoño en su pintura. Pues bien, es precisamente el barroquismo de los platos gallegos los que le han dado fama universal. Ahí está el ‘Entroido’, que es una perfecta muestra de la cocina barroca con su oreja, lacón, costilla, ternera, pollo, cerdo, manitas, garbanzos, patatas, chorizo y grelos. Una especie de cocido que en determinados días otoñales e invernales está en la carta de Antoxo.
Cocina barroca
Siguiendo con esa cocina barroca, las empanadas, de carne o pescado, son otro fiel ejemplo junto con los jamones cocidos en vino, el lacón trufado o la contradictoria lamprea guisada en su propia sangre.
En pocas cocinas regionales aparecen tantos contrastes y matices. La cocina gallega es a la vez, una y diversas, marinera y de tierra adentro. Este mesón galego, Antoxo, es uno de los reflejos coquinarios gallegos más honestos que podemos encontrarnos en la restauración gallega asentada en Málaga.
Los vinos, no sólo los gallegos, donde en la carta aparece una variedad en calidad y precio de diversos blancos de la denominación Rías Baixas, más conocidos como ‘albariños’ y otros de la zona de Ribeiro o Ribera Sacra, son la pasión de Juan, pues basta con echar una mirada al entorno para darnos cuenta de la importancia del vino en este establecimiento.
No podemos dejar a un lado el servicio de sala, atendido por un personal que lleva bastante tiempo en la casa y que sabe transmitir esa filosofía que Juan Mariño quiere para su mesón. Antoxo es uno de esos restaurantes ubicados en una localidad turística por excelencia que marca la diferencia gastronómica.
Así fue el almuerzo
Para abrir boca, ya que con los sabores crudos no todo el mundo está siempre dispuesto, unos berberechos al vapor llegados desde Vigo y un poco de empanada. Si hay que elegir, sin duda, la empanada, por su jugosidad y textura de la masa, pues los berberechos llegaron un poco pasados de punto.
Para los amantes de las ostras, las de esta casa son de diez, no sólo por su calidad, también por su tamaño.
Otro de los platos más conseguidos son las cocochas de merluza al estilo de Antoxo y el rodaballo a la brasa, donde el sabor reina por encima de otros matices.
El chuletón de vacuno gallego que llegó a la mesa casi crudo, pero a su temperatura, no acabó de estar a la misma altura que los productos del mar que degustamos. Las carnes son menos agradecidas en cocina que los pescados.