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Bodega Charolais

Dirección: C/ Larga, 1 - Fuengirola
Tel: 952 475 441 

• TIPO DE COCINA

   Tradicional

• HORARIOS

   De martes a domingo

• PRECIOS

   de 30€ a 40€

 

 

Se publicitan como Bodega-Restaurante y, la realidad es precisamente esa, un establecimiento que gira alrededor del vino, tal y como podemos observar, incluso pisar, nada más entrar en este restaurante que regenta Florentino Morillo con bastante acierto.
Toda su carta marca un estilo muy predefinido: cocina tradicional, buen producto y una clara tendencia al posible maridaje de los platos con la extensa variedad de vinos que se guardan en esta casa.
En Charolais nos vamos a encontrar dos ambientes muy definidos, o, mejor aún, dos Charolais distintos a pesar de estar unidos, uno es el clásico restaurante que lleva 15 años abierto y el otro, con un diseño y decoración más minimalista y actual, es el Charolais Tapas.  Lo que ambos establecimientos comparten es un mismo jefe de cocina, Jesús Bosque y un jefe de sala, Salvador Pérez, siendo su carta completamente opuesta según se trate de un local u otro.
Productos
En Charolais Tapas siempre vamos a tener una selección de patés y ensaladas; las malagueñas rabanás, entre las que sobresalen la de gulas con alioli, majaillo de espinacas con huevo de cordorniz o la de queso de cabra con huevas de arenque; un apartado de tapas y raciones donde no falta la ensaladilla rusa con ventresca de atún, berenjenas fritas con miel de caña o las tortillitas de bacalao, también con miel de caña, algo que me parece un contrasentido y que sólo viene a difuminar y ocultar el sabor del bacalao, y unas especialidades a base de huevos fritos con trufa, secreto ibérico con cebolla caramelizada o unas setas salteadas con almejas y pimientos del piquillo. Evidentemente, los precios de este espacio son muy dispares si los comparamos con los de la carta del Charolais.
Jesús Bosque es un cocinero de toda la vida, sus años de profesional ante los fogones le  hace ser muy comedido a la hora de elaborar una carta, de ahí que sus platos estén pensados para agradar a un mayor número de clientela que acude a esta casa buscando una buena relación calidad-precio, unos sabores de siempre y un pequeño, pero que muy pequeño ,’toque’ de creatividad sin ninguna complicación en algunas especialidades. Si unimos esta cocina al saber hacer de Floren en la sala, todo queda dicho, pues Charolais es uno de los restaurante no ubicados a pie de playa que más simpatías populares despierta.
Otro atractivo es su amplia exposición de vinos y la variedad de denominaciones que encontramos en su carta. Lo dicho, Charolais gira alrededor del binomio vino-producto.

Así fue el almuerzo
Fue un almuerzo, como se dice ahora, políticamente correcto. Unos chipirinoes en su tinta nos anunciaban la regularidad de la cocina de esta casa. Después compartimos un txangurro bastante contundente de sabor y en su justo punto y unas cocochas de merluza con la salsa más salsa de la cocina vasca, la salsa verde. La correcta elaboración volvía a estar presente en este plato, maridado, como el resto del almuerzo con una de las mejores garnachas de cepas viejas que se elaboran en España, Secastilla (Somontano).
Lo que no me terminó en absoluto, puesto que no encajan bien esos sabores, es el secreto con cebolla caramelizada.
La merluza a la plancha y las chuletitas de cordero pusieron un punto y final a un almuerzo donde la corrección en los puntos de cocina marcaron en todo momento la tónica coquinaria.