
Dirección: Pl. Iglesia de la Encarnación, 5 - Marbella
Tel: 952 858 069
Creativa
- De lunes a domingo
de 50€ a 60€
Estamos ante un negocio que desde que abriera sus puertas ha sufrido constantes altibajos en su cocina y también en el servicio de sala. Ramón, su propietario, se esfuerza por conseguir un equipo que sepa interpretar sus ideas en los fogones y en estos momentos parece que lo está consiguiendo. En mi última visita he notado una carta mucho más afianzada en la técnica y también en la estructura de sus platos, alejándose de ciertas tendencias que imperaban en esta casa y que se inclinaban hacia concepciones culinarias demasiado creativas pero faltas de técnica.
El restaurante ocupa lo que fue en su día la sede de la Academia Gastronómica de Marbella. Es un local muy acogedor, con una confortable y cálida chimenea para las noches invernales y un coqueto patio exterior que siempre invita a sentarse en alguna de sus mesas y disfrutar de una noche apacible.
Al frente de la cocina está Nicolás Fantasía, un joven andaluz que conoce los secretos de esta casa, pues ha ido escalando poco a poco los peldaños que le llevaron a ser el responsable actual de todo lo que se cuece en sus fuegos.
Me gustó el consomé clarificado de carne de caza que ponen como aperitivo por su sutileza y profundo sabor y también el salteado de setas con PX, ya que logra darles un dulzor muy sutil que en parte realza el sabor a sotobosque de las setas otoñales. En cambio, la brocheta de ibérico y frutas me dejó indiferente por su disparidad de sabores antagónicos. Tras los aperitivos llegó a la mesa un mayestático foie de pato curado a la sal y caramelizado con puré de higos y vino de Málaga. Me pareció una manera distinta de presentar el foie, pues ya empiezo a estar saturado de tanta milhojas de manzana con foie o taco de foie con queso de cabra.
Otro de los platos de la actual carta de Buenaventura es el gazpacho marbellí de cigala y tubérculos, bastante logrado y que guarda similitudes con el clásico gazpachuelo malagueño. Un buen caldo, bien trabajado con una buena patata hace que la cigala cobre una importancia sápida muy interesante.
Está volviendo a recuperar las raíces de la cocina tradicional y esta es la inspiración de la mayoría de los platos; el buen hacer de Nicolás hace el resto a la hora de reconvertirlos en elaboraciones más vanguardistas.
El chivito malagueño acompañado de una crema de queso provolone dulce y unas cebollitas con canela es un plato de sobresaliente alto. Hay dos postres que merecen la pena, la sopa fría de chocolate blanco y una jaula de chocolate negro con mouse de Parmigiano Reggiano. La sala y la carta de vinos, mucho más actualizada, es responsabilidad de David Castillo.
El patio
Pocos restaurantes hay en el casco viejo de Marbella con un patio y un entorno tan agradable y acogedor, nada más por este motivo la visita a Buenaventura ya merece la pena, si además su cocina ha mejorado, mejor que mejor. Pero si además la relación calidad-precio fuera más sensata, entonces la visita estará al completo: un lugar entrañable y relajante, una cocina bien diseñada y un servicio atento y profesional, son los ingredientes de un restaurante perfecto.
La mayor parte del comedor la ocupa este antiguo patio de una casa popular marbellera que el buen gusto de Ramón lo ha convertido en un espacio donde se escucha el murmullo del agua, la campana de la iglesia y los tranquilos pasos de los viandantes. A pesar de los rigores de esta época, han conseguido una buena climatización para hacer las cenas más agradables.