
Dirección: Avenida Arias Maldonado, 16 Chalet Skol - Marbella
Tel: 952 903 318
Italiana
- De lunes a domingo
de 20€ a 30€
Bruno es de las personas que rompen el refrán ‘cocinero antes que fraile’. Primero fue fraile franciscano y luego, tras colgar los hábitos se casó con Giuseppina, se vino a vivir a Marbella y abrió este restaurante. Sucintamente esta es la historia de este encantador matrimonio, pero en realidad se esconde un buen hacer en los fogones que hay que descubrir, sobre todo, si uno gusta de la buena cocina italiana y de un mejor beber. Es muy probable que la pasta tenga su origen en el Mediterráneo y precisamente de lo que más gala hacen Bruno y Giuseppina es de practicar una cocina muy mediterránea en cada uno de los establecimientos que tienen abiertos en esta ciudad.
El éxito les viene dado por la honradez con la que trabajan la pasta como plato universal, alimento sano, completo, dietético y plagado de tradiciones e historia. Dos culturas rivalizan históricamente sobre su paternidad: una oriental, la china y otra occidental, la nuestra. Pero a diferencia de otros establecimientos similares, aquí cada plato de pasta se elabora por separado y, además, la pasta se saltea con la salsa adecuada para que se mezcle y fundan los sabores en vez de estar la salsa como un mero acompañante. Apreciada por su sustancia y exaltada por sus sabores, la pasta ha demostrado su versatilidad adaptándose al modo personal de prepararla cada cocinero.
Tengo que reconocer que en mi última visita a esta casa, los ‘fettucine’ con carabineros y cigalas estaban magistrales, aunque me han dicho que con bogavante están aún mejor. Otro plato de pasta fresca son los raviolis rellenos de calabaza con mantequilla y salvia, que es imprescindible probar. Indudablemente en esta casa también elaboran pizzas, pero la pasta fresca es la estrella, aunque hay un maestro pizzero que las trabaja muy bien; quizá la más personal sea la pizza ‘giuseppina’ a base de tomate, tomate cherry, queso, queso Pecorino, aceitunas, anchoas, ajo y guindillas. La carta de vinos es digna de un restaurante de cinco tenedores, pues se encuentran grandes marcas, españolas, francesas e italianas, a precios muy razonables.