
Dirección: San Lázaro, s/n - Marbella
Tel: 952 770 004
Tapas
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de 10€ a 20€
El centro y el casco antiguo de la ciudad están repletos de establecimientos, cada día alguno abre sus puertas y otros, como es natural, las cierran. Pero desde hace más de cincuenta años, concretamente en 1954, este bar lleva abierto. En sus comienzos abría cuando aún no había despuntado el sol para dar café y una copita de orujo, me imagino que de Ojén, a los marbelleros más madrugadores, aquellos que acudían al campo. Más tarde, su propietario fue introduciendo pequeñas raciones y tapas populares, muchas aún se continúan sirviendo y demandando por una clientela que acude en busca de un tapeo diferente, más casero y tradicional. El éxito de esta casa reside en la calidad y la variedad de su oferta y, también en que no asustan mucho sus precios. Alfonso, su propietario, es además un buen conocedor de los vinos y eso se nota nada más penetrar en este local y ver la diversidad de botellas que están dispuestas a ser descorchadas para servirse por copas o enteras.
El local es simpático, luminoso y está situado en pleno centro, muy cerca de la plaza de los Naranjos. La barra resulta atractiva por el género que expone y porque ocupa buena parte del espacio destinado a bar y pequeño comedor. Su similitud con la calle, corta y muy estrecha, de ahí el nombre que recibe este bar, es total, pero repleta de sabor. Precisamente ese sabor popular sea otro de los éxitos de esta casa.
Me gusta esta casa por su cocina y por la amabilidad de Alfonso. La ensaladilla rusa está de categoría, lo mismo que las albóndigas caseras y los callos con garbanzos. Tampoco podemos resistirnos a una tapa de carne con tomate o a unas sardinas al limón. ¡Ah! y a una caña bien tirada.