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Dirección: Puerto Marina - Benalmádena
Tel: 952 575 011
35 euros
ARANTZA Puente es la hija de un conocido restaurador cántabro de la década de los ochenta que desde el pasado mes de julio se encuentra al frente de este restaurante, establecimiento que abrió su madre y hermano en este mismo lugar y que ahora, tras un prolongado cierre, regenta y también oficia en los fogones esta cocinera llegada de tierras santanderinas.
La cocina montañesa se diferencia de las otras cocinas que la circundan, asturiana, vasca y castellana, por su singularidad en los productos y por una contundencia de sabores muy arraigados en las costumbres y hábitos alimentarios de esta comunidad. Creo que la cocina cántabra es más sencilla que la vasca en sus guisos, más rica que la castellana y más personalizada que la asturiana. Pero siempre debemos tener en cuenta, circunstancia que igualmente se da en la cocina malagueña, que existen dos cocinas muy matizadas, la de interior y la marinera. Una se ha fraguado en las ventas aldeanas y la otra en las tabernas ubicadas en los puertos.
En Arantza la cocina está íntimamente ligada a su tierra natal y hoy por hoy, sin dudarlo, es la mejor opción para degustar una cocina cántabra en nuestra tierra, a pesar de que en la carta de este restaurante existan ciertas concesiones a otras formas y estilos culinarios.
Nuevas creaciones
Uno de los platos fuertes de esta tradicional culinaria es el cocido montañés, cocido que no debemos confundir con el lebaniego aunque ambos son de la misma tierra. Esta contundente elaboración está presente en la carta del local. Originariamente se le llamó ‘puchera’ y ese fue el título de una novela del escritor costumbrista José María Pereda. En otro tiempo se solía presentar en el mismo puchero para que los comensales se lo sirvieran todo junto, es decir, berza, judías, hortalizas y carne. Hoy, la cocina de Arantza se mueve en otra línea y sin olvidar esas raíces populares intenta ofertar una serie de platos creados por la propietaria, entre los que destacan unos huevos fritos con bogavante, plato que aún debe matizarse más.
La ubicación del establecimiento, frente por frente al Club Náutico, su luminosidad y una pequeña terraza le convierten en uno de los restaurantes más tranquilos y alejados de la zona bulliciosa de Puerto Marina.
El vino de la casa, Luis Cañas, está francamente de notable alto y en esta ocasión cumple todas las expectativas que debemos esperar de un vino que la propiedad recomienda atendiendo a la buena relación existente entre la calidad y el precio.