Momo

Dirección: La Minilla, 2 - Málaga
Tel: 952 609 826 

• TIPO DE COCINA

   Creativa

• HORARIOS

   Abierto todos los días, menos los domingos y lunes

• PRECIOS

   55€

 

 

EL restaurante se encuentra en la Urbanización El Mayorazgo, quizá demasiado alejado del centro de la ciudad y también de las zonas comerciales y de negocio, pero merece la pena acudir hasta este lugar para disfrutar de una cocina de honda raíz popular pero con diseño muy actual. No debemos olvidar que el negocio fuerte de Momo no es la carta del restaurante, todo lo contrario, es el servicio de catering, de ahí que en principio las cenas queden relegadas a los fines de semana.

No obstante, la decoración del comedor, su luminosidad y la buena ubicación del restaurante, lo convierten en un establecimiento singular.
No terminó de convencerme el servicio de sala, demasiado lento y un poco despistado. Carlos Martínez, su responsable, debería incidir más en transmitir al resto del servicio esa singularidad del local y lo que espera el cliente de un establecimiento de estas características.

La cocina y el diseño de la carta es responsabilidad de un joven cocinero malagueño, Jaime Canivell, y lo cierto es que su apuesta es arriesgada, pero muy bien pensada y termina convenciendo al comensal. No ha dejado espacio para la improvisación por la improvisación, como viene ocurriendo con demasiada frecuencia en locales de cocina creativa, ni tampoco para extrañas fusiones y mezclas de productos en un solo plato.

Sabores contundentes
Los puntos finales de cada plato se ajustan a los de una cocina de un marcado carácter creativo y mas contextualizado con lo que impera en la cocina de los últimos años, consiguiendo de esta forma una mayor contundencia y personalidad en el sabor de los alimentos que se emplean en los distintos platos de la carta.
Donde se aprecia una mayor modernidad es en las entradas, al encontrarnos con elaboraciones como el gazpachuelo con puré de coral y carabinero, un ajoblanco de almendra frita con foie y erizos de mar o unos chipirones glaseados con carrillera de cerdo ibérico y acompañados de judías verdes. Los pescados están tratados de manera mucho más tradicional y el bacalo con sopa de aceite de oliva, cebolletas y naranja o los salmonetes con tirabeques y caldo de navajas bordean in extremis la creatividad con la tradición.

En las carnes volvemos a más de lo mismo, y el solomillo con puré de chirivías e hinojo o la paletilla de cordero lechal con tabule de verduritas, no dejan de ser platos con un componente de cocina popular muy afianzado.
La carta de vinos sí que guarda una buena relación con la filosofía del restaurante.